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ODS10. Ayuda en Acción ofrece respuestas a situación de población migrante en Ecuador

La región sudamericana alberga a más del 80% de los 5,6 millones de ciudadanos que, hasta la fecha, han abandonado Venezuela. La ayuda por parte de Ayuda en Acción llega a 430 familias venezolanas que residen en Ecuador 

31-05-2021

La ONG Ayuda en Acción, con financiamiento de la Unión Europea, lleva a cabo el proyecto «Respuesta regional de atención a población en movilidad humana», la cual bridna una atención integral que mejora las condiciones de vida de los migrantes venezolanos en Ecuador. El programa se basa en entrega de tarjetas alimentarias, asistencia a talleres de nutrición y orientación legal, y la atención en consultas de primeros auxilios psicológicos por vía telefónica.

Ecuador es el quinto país de la región que recibe el mayor número de migrantes de Venezuela. Por un lado, es país de tránsito para quienes toman la ruta hacia otros países situados al sur, como Perú o Chile, pero también se ha convertido en un país de acogida. Según estimaciones presentadas por la OIM en el monitoreo de flujo de población venezolana en Ecuador, hasta diciembre de 2020 estaban residiendo alrededor de 415.835 personas venezolanas en situación de movilidad humana en Ecuador. 

Para Jasmine, una ciudadana venezolana hoy en Ecuador, afirmó que el apoyo psicológico ha sido de gran apoyo: “Recibir llamadas de la psicóloga me ha ayudado mucho porque es un sostén emocional. Nosotras estamos solas en un país que no es el nuestro y lo que más necesitamos es que alguien nos escuche y oriente para tener una mayor seguridad emocional. Hay muchas personas de Venezuela que conocemos de aquí y que están deprimidas”. enfatizó Jasmine

Por otro lado, menciona que, gracias a los talleres de nutrición y las tarjetas alimentarias, ahora sí puede brindar una alimentación saludable y balanceada a su madre, quien es diabética. Según el referido informe de la OIM, siete de cada diez hogares venezolanos que llevan hasta un año en Ecuador no pueden acceder a la canasta básica. Como consecuencia, optan por comprar alimentos baratos, reducir comidas diarias y el tamaño de las porciones.

Infancia migrante venezolana en Ecuador

Otra de las familias beneficiarias del proyecto es la de Lady y su pequeña hija de solo cuatro años. Hace dos años Lady decidió dejar todo atrás en Caracas para dirigirse hacia Otavalo. Emprender el viaje con su hija fue un gran desafío, pero la gravedad de las circunstancias en las que vivía le forzaron a hacerlo.

Actualmente, tras la reforma a la Ley Orgánica de Movilidad Humana en Ecuador, Lady menciona que está buscando regularizar su situación migratoria en el país. Gracias a los talleres de orientación legal que hemos puesto en marcha en el marco del proyecto, ahora conoce mejor los trámites que debe realizar para regularizar su situación migratoria y la de su hija.

“Cuando voy al supermercado compro vegetales, frutas, lácteos, pollo y pescado. Esta tarjeta me permite alimentar bien a mi hija para que pueda crecer fuerte y sana. Su bienestar es lo que más me importa”. afirma Lady

Además, menciona que esta ayuda le permite afrontar el pago del arriendo para no ser desalojada. De acuerdo con un estudio realizado por varias agencias de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en siete países de América del Sur, incluido Ecuador, cuatro de cada diez ciudadanos y ciudadanas de Venezuela están en riesgo de perder su hogar en su país de acogida.

La COVID-19 empeora la situación de la población migrante

A pesar de ser uno de los países que más inmigrantes venezolanos ha acogido, Ecuador no tiene la capacidad de respuesta que requieren las problemáticas que afectan a las personas en movilidad humana como lo son la pobreza, desempleo y falta de oportunidades. La crisis social, económica y sanitaria ocasionada por la COVID-19 impone un desafío adicional a la ya compleja situación. Miles de ciudadanos de Venezuela en Ecuador sufren las restricciones de movilidad y el confinamiento, lo que ha hecho que muchas de esas personas pierdan por completo sus fuentes de ingreso. Su situación se ve agravada por mayores dificultades en el acceso a servicios de salud, imposibilidad de continuidad o acceso a educación. Además, aumentan las situaciones de violencia intrafamiliar basada en género, así como la estigmatización y el riesgo de explotación sexual y laboral.