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El drama del embarazo y la maternidad infantil forzada en América Latina

16-01-2019
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Investigaciones y campañas feministas ponen la mirada sobre el drama de las niñas latinoamericanas que antes de los 14 años son forzadas al embarazo y la maternidad producto de violaciones sexuales. Esto afecta sus proyectos de vida sin que los Estados respondan con políticas que garanticen sus derechos humanos.

El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem) se aproximó al problema en el 2016 con un estudio en 14 países de la región que empezó a sacar de la invisibilidad la franja de niñas menores de 14 años que se encontraban en la estadística de estos país como madres adolescentes.

Julia Escalante, abogada mexicana y coordinadora regional del Cladem, recordó que fue el caso de la niña paraguaya.

Mainunbuy (nombre ficticio) el que las motivó a profundizar sobre esta realidad. Ella quedó embarazada en el el 2015 por la violación de su padrastro y fue forzada a asumir una posterior maternidad al negársele la interrupción de la gestación.

Cladem y la organización Equality Now acudieron en mayo de ese año a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que instó al Estado paraguayo a proteger la vida y todos los derechos de la niña.

Pero eso no ocurrió y desde entonces se repitieron en ese país casos parecidos, el último en noviembre.

Sin derecho a refutar

Marta Rondón, psiquiatra consultora en el Instituto Nacional Materno Perinatal de Perú, conoce de cerca la realidad de niñas violadas que quedan embarazadas y dan a luz contra su voluntad porque el Estado no les ofrece oportunamente el derecho a interrumpir la gestación para evitar en su salud un grave daño y permanente.

“La violencia sexual es el evento traumático más grave para una niña y no nos hacemos cargo por la conspiración del silencio”, expresó.

A los 11 y 12 años les llevan pañalitos, cochecito, ajuares, les dicen que tienen un motivo para vivir y las preparan para el amamantamiento, narró. Profesionales de salud, que son agentes del Estado, hablan de cómo la naturaleza es sabia y que la pelvis de la niña está preparada para el parto y de que puede producir leche, acotó.

“Pero la niña es una niña, tiene el cerebro de sus pocos años, tenía un proyecto de vida que ya no realizará. Se siente abrumada por las tareas maternales, además de llevar el hijo del violador, algo que no pidió ni deseó”.

Rondón dijo que el Estado no reconoce el impacto de la violación sexual y del embarazo en la salud mental de las niñas, que la obligación de todos los operadores de salud al entrar en contacto con una niña embarazada es informarles de su derecho al aborto terapéutico para proteger su salud mental, tal como señala la norma.

También exhortó a tomar medidas de prevención mediante la educación sexual integral con enfoque de género en los centros educativos desde la primera infancia, ingresar con esos contenidos a los medios de comunicación y erradicar prácticas de sexualización de las niñas en estos espacios.

Violación

Un estudio publicado este año por el Fondo de la Población de las Naciones Unidas (UNFPA) refrendó que Latinoamérica es la segunda región del mundo, después de África Subsahariana, con la tasa más alta de embarazo adolescente, con 66,5 nacimientos por cada mil niñas y adolescentes, frente a una tasa mundial de 46.

Además, de los 7,3 millones de partos de adolescentes menores de 18 años que ocurren cada año en la región, por lo menos dos millones son de niñas menores de 15 años, y si la tendencia se mantiene esa cifra llegaría a tres millones en el 2030.

El estudio en 14 países de Cladem subraya que en la región los partos de niñas tienen como causa la violación sexual, porque las legislaciones de sus países fijan que eso es toda relación carnal con una niña menor de 14 años, la edad hasta la que rige la llamada indemnidad sexual.

Las organizaciones regionales que defienden los derechos de las mujeres coinciden, además, que un embarazo infantil

forzado cuando una niña de menos de 14 años queda embarazada sin haberlo buscado o deseado y se le niega, dificulta, demora u obstaculiza la interrupción del embarazo, si lo desea.

En cifras

Los datos que obtuvo Cladem sobre partos de niñas menores de 15 años revelan que en el 2015 se registraron 122 en Uruguay, mil 432 en Perú, mil 444 en El Salvador, mil 600 en Nicaragua, 2 mil 787 en Argentina, 6 mil 45 en Colombia, 10 mil 277 en México, 13 mil 332 en Bolivia y 26 mil 700 en Brasil.